Sistema límbico

 

Cerebro de Reptil, estructura y funcionalidad del Sistema Límbico.

Por: Luz Angela Sirtori Bedoya.

Muy de moda se encuentra el término “Cerebro de Reptil” para referirse a esa parte de la mente que regula las emociones más básicas, y que sale inconscientemente ante las situaciones más inesperadas.

El nombre como tal, se remonta a la evolución cerebral de los reptiles, cuando se fueron desarrollando en sus cerebros, estructuras de tres capas para cubrir la periferia del tronco del encéfalo, y que posteriormente fueron cubiertas por una nueva corteza de seis capas, que dejó atrapadas a las anteriores en un espacio que Paul Broca (1878) denominó Lóbulo Límbico.

Ubicado en el encéfalo anterior, este conjunto de estructuras hoy se denomina “Sistema Límbico”, pero en el lenguaje común se le continúa llamando “Cerebro de Reptil” y trabaja como una unidad funcional. “El sistema límbico desempeña un papel en las conductas autorreguladoras que incluyen emoción, memorias personales, conducta espacial y conducta social”. (Kolb, B., 2017).

Con respecto a las emociones, intervienen de este sistema, la Amígdala, y los núcleos de la base del lóbulo temporal. Cuando se habla de las memorias personales, hechos pasados con su ubicación en el tiempo, y la conducta espacial, interviene el Hipocampo y cuando se trata de la conducta sexual y otras interacciones sociales, se remite a la Corteza Cingular, que tal como lo expresa Kolb, B. (2017) es “una banda de tres capas de corteza límbica que se ubica inmediatamente por encima del cuerpo calloso, a lo largo de las paredes mediales de los hemisferios cerebrales”.

A continuación un gráfico (Figura 1) para ilustrar las principales estructuras que conforman el Sistema Límbico.

 

Figura 1.

Estructuras que conforman el Sistema Límbico y el Lóbulo Límbico.




Nota. Captura Tomada de “Neuropsicología Humana”. Editorial Médica Panamericana. (Kolb, B., 2017, p.74). https://cutt.ly/rAaX2UA


Otro autor, James Papez (1937), estuvo investigando el origen de las emociones, sin encontrar ninguna base anatómica para estas, por lo cual, “sugirió que la emoción, que en ese momento no tenía ningún sustrato anatómico, es un producto del Lóbulo Límbico, que no tenía ninguna función cierta” (Kolb, B., 2017), asociando así al conocido “cerebro de reptil” todo lo asociado con los distintos estados emocionales.

Mucho se ha escrito hoy en día al respecto, las emociones y todo lo que compone el sistema límbico es de gran interés para la psicología contemporánea, pues siempre el funcionamiento de la mente humana será motivo de estudio y de fortalecimiento del ser.

 

 

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Referencias bibliográficas

Estructuras cerebrales asociadas con los procesos de cognición social